El ingreso a la UNIVERSIDAD ha sido denominado de muchas formas: jornadas de bienvenida, curso introductorio, iniciación a la vida universitaria, cursillo de ingreso, cursos de nivelación, etc. reflejando el comienzo de una etapa de formación académica a mediano o largo plazo, que se encuentra cargado de expectativas propias como familiares, deseos, mandatos, que abarcan una etapa fundamental en la vida del ser humano. Este paso es una decisión trascendental que implica la ocupación que tendrá una persona a lo largo de su vida, el SER PROFESIONAL, que tendrá mayores posibilidades de concretarse y generar satisfacción si esta elección responde a un llamado, a la vocación, atendiendo a deseos profundos e intereses personales, una decisión autónoma, con convicción.

Con la finalidad de potenciar e integrar las competencias desarrolladas previas al ingreso a la universidad, se proponen dos trayectos formativos.  El primero, denominado Trayecto Común: Abriendo el juego. Campaña de aprendizaje y el segundo, denominado Trayecto Específico, propone adentrarse en la especificidad de cada carrera.